| Existe una obsesión continua por jugar y conseguir dinero para seguir jugando.
Tiende a jugar mayores cantidades de dinero o durante mayor tiempo del que había planeado antes de ir a jugar.
Tiene la necesidad de aumentar la cantidad o frecuencia de la apuesta para conseguir la satisfacción deseada.
Se siente intranquilo u irritable cuando no puede jugar.
Pierde constantemente dinero en el juego y regresa al día siguiente para intentar recuperarlo.
Sacrifica alguna actividad social, profesional o recreativa importante por dedicarle mayor tiempo al juego.
Frecuentemente utiliza el juego como una alternativa para escapar de los problemas.
Engaña a los miembros de la familia u otras personas para ocultar el grado de su problema para controlar el juego.
Puede cometer actos ilegales como falsificaciones, fraude, robo o abusos de confianza para financiar el juego. |